Una generación de señoritos PDF Imprimir E-mail

Los poetas Martín López-Vega, Javier Rodríguez Marcos, Ana Gorría, Luis Muñoz, Antonio Lucas, Elena Medel, Lorenzo Plana y Carlos Pardo

Por JRM y Agencias.

 Una brillante generación de señoritos ha tomado el relevo. Son poetas curiosos, ambiciosos y eclécticos. Esta es la gran primera hornada del siglo XXI en España.

Entre las musas, las preguntas y los laberintos del lenguaje van encontrando sitio. Los poetas peninsulares de ahora son eclécticos, vivos, atentos y comunicativos.  Nacieron entre finales de los sesenta y principios de los ochenta, se han criado en democracia. Han leído y viajado como nunca antes lo hizo generación española alguna. Son urbanitas, amantes de los placeres mundanos, y están influidos por las poesías de todos los continentes. No desprecian tendencia alguna, viven las experiencias como los pensamientos, la calle y la meditación por igual, no les acompleja la cultura masiva, las estridencias del rock, los recitales o el internet.

 Varias antologías les recogen, los bautizan, como la de Luis Antonio de Villena que les llama Generación 2000, pero también Rafael Morales con Poetas y poéticas para la España del Siglo XXI, o Domingo Sánchez con Cambio de Siglo, o Martín Rodríguez con Mejorando lo presente. Para Villena, que oscila entre Juan Antonio González Iglesias (Salamanca, 1964) y David Leo García (Málaga, 1988) hay un abanico de simbolistas, poetas de la experiencia, surrealistas, barrocos o amantes del haiku que estiran el conceptismo y el culteranismo, las infinitas fronteras entre Góngora y Quevedo.

"Se ha producido un corte estético muy grande. Estos poetas han roto con la predominante poesía de la experiencia que cultivaba la generación de los ochenta, con ese realismo meditativo, y han explorado otros caminos", asegura Villena.

"Por primera vez no hemos sentido necesidad de matar al padre (la poesía de la experiencia) o reivindicar al abuelo (los novísimos). Esa transición pacífica se da porque no han existido banderas, ni escuelas, ni facciones enfrentadas. No hemos declarado ninguna guerra literaria", dice Javier Rodríguez Marcos (Nuñomoral, 1970), uno de los más brillantes exponentes de la nueva generación.

Más bien al contrario, en un mundo cada vez más ajeno a las purezas, han decidido aliarse con varias tradiciones y salvar la poesía como oficio de excelencia. Tal vez porque el mundo en el que viven merece serios correctivos: "La sociedad es burda", asegura el catalán Lorenzo Plana (Lleida, 1965). "Es grosera", añade Antonio Lucas (Madrid, 1975).

 Los rasgos comunes son varios y les dan carácter. Para JM Caballero Bonald, que les alienta y a quien se puede encontrar a veces codo con codo con muchos de ellos, resultan valientes y distintos: "En conjunto, me llama la atención que hayan renunciado a los cánones del realismo. Han inventado un nuevo simbolismo y eso me hace pensar que van a ocurrir cosas importantes", asegura el poeta jerezano. "Una de sus escuelas consiste precisamente en la ausencia de las mismas. Viven una variedad saludable. Pero lo más destacable es, repito, esa búsqueda simbolista a través de materiales del pasado como el surrealismo".

Villena apunta otros rasgos más generales: "Dominan el lenguaje. Conocen el oficio, aunque la mayoría no han encontrado una voz propia todavía. Eso se debe a que la propia pluralidad, la variedad imperante les hace mucho más difícil definirse que a otros grupos anteriores. Han construido una cáscara muy bien forjada, pero la mayoría no la han roto aún", comenta el antólogo.

Son eclécticos: "Se declaran más influidos por poetas extranjeros que por españoles. Tienen referentes filosóficos claros...". Lo confirman Carlos Pardo (Madrid, 1975) y Ana Gorría (Barcelona, 1979). "Las salidas al extranjero nos convierten no sólo en lectores sino en mediadores entre otras tradiciones literarias y su propio lenguaje", dice la barcelonesa.

 Son optimistas, como apunta Elena Medel (Córdoba, 1985): "La poesía atraviesa un buen momento en España, tanto a nivel creativo como de difusión. Aunque se escribe más que se lee, yo quisiera destacar la sana convivencia de estéticas. Nos leemos, nos respetamos: es posible escribir muy distinto de otro, sentir curiosidad por esa otra poesía, dialogar". ¿E Internet? "Internet para ellos es como los cafés para las generaciones del XIX o principios del XX. Pero a la hora de expandir o ampliar el campo, según los propios editores, no tiene ningún efecto. La poesía sigue siendo minoritaria", afirma Villena. "Tal vez esta es la primera generación que no ha usado sólo las revistas especializadas como plataforma sino la red. La primera cibergeneración", comenta Rodríguez Marcos.

 "Quizá nos expresamos con mayor precisión, justo debido a nuestro eclecticismo formal", asegura Raquel Lanseros (Jerez de la Frontera, 1973), "Vivimos en una era de comunicación inmediata y virtual. Nuestro estilo es directo y claro, pero con una gran firmeza conceptual", comenta la poeta.

Pero tampoco renuncian a sus soledades. En ello están los más clásicos o deudores de la tradición, como Lorenzo Oliván (Castro Urdiales, 1968) o José Luis Rey (Puente Genil, 1973), o los que concitan el culto, como Mariano Peyrou (Buenos Aires, 1971), y las más desgarradas en su compromiso, como Isabel Pérez Montalbán (Córdoba, 1964).

Luis Muñoz (Granada, 1966) es uno de los grandes referentes. El autor de Querido silencio  es un poeta ascético y moderno, devoto de  Juan Ramón Jiménez. "No me siento como poeta de ninguna generación. Nuestro panorama es, visto con un poco de perspectiva, una república general de la poesía que viene de una luminosa constelación de soledades", dice Muñoz.

"Creo que nuestra generación es especialmente devota de la ciencia, el arte, la filosofía, y esa curiosidad es la que la hace especialmente experimental", añade Carlos Pardo. "Todo es material de construcción. Todo sirve, nada es sagrado, todo se puede decir", asegura Antonio Lucas.

Otra clave de esta generación es salir del encierro y lanzarse a las aceras. Lorenzo Plana cree que es un rasgo fundamental que evita capillas y enfrentamientos. La interacción es dogma de fe: "Compartir es luchar para nosotros". "La vivencia poliédrica en estos tiempos locos nos sirve de vacuna contra la alienación".

Pero ese compromiso tiene sus desventajas, cree Martín López-Vega (Po de Llanes, 1975). "Uno de nuestros graves problemas es la ausencia de discusión estética. Hay poetas muy distintos, pero también mucha desgana por pensar", afirma. Otra de las cosas en las que no se debe caer es en la ausencia de rigores estéticos. Eclecticismo y posmodernismo sean bienvenidos, pero sin pasarse. "Creo en una idea fuerte de la tradición", asegura López-Vega. "A veces, entre poetas, uno oye estupideces del tipo: 'Para mí ha sido más importante Bob Dylan que Quevedo'. Si es en su vida, correcto. Pero si sus poemas se parecen más a las letras de Dylan que a Quevedo, no me interesa nada. A no ser que les ponga una música como la del cantautor, entonces me interesará, pero como cantante. Yo prefiero estar en la estela de Auden, no en la de Fofito".

 

DEJAR LA POESÍA

Luis Muñoz


Por restar mientras que tú sumas.

Por llenarte de pájaros la mesa.

Por llevarte adonde no sabes salir.

Por castigarte sin hablar.

Por decirte: estás solo.

Porque le rindes cuentas.

Por preferir que cargues

con su dolor de siglos

cuando te sientes nuevo.

Por su imán descabellado.

Por la sed que produce

cuando finge ser agua.

Por su vida paralela.

Por hablarte

cuando quieres dormir.

Por su orgullo de bestia descarriada.

Porque mira a la muerte

con el rabo del ojo

cuando canta oh belleza.

Por no dar explicaciones.

Por suficiente.

Por insuficiente.

Por beberse la sombra de mañana.

 

INOCENCIA

Antonio Lucas

 

De la infancia, del oxígeno donde la tarde se ensancha.

De todo lo disuelto.

De la rica vena del estar vacío.

De tanta selva desganada: de ahí viene el mundo.

No has traicionado aún lo que amas.

Crees venir de lo que el cielo devuelve

y suena tu risa a junio, a río innumerable, a cabaña.

Yo te quiero sobre esta tierra lavada.

Yo que acabo donde el sol unifica pasiones.

Yo que nombro las cosas con derrotas que simulan palabras,

emitiendo sonidos que al decirse estallan

y habitan los albinos tejados del idioma.

Por eso acelero mi vida hasta otra vida.

Y si tú me preguntas qué puede delatarnos,

qué sonoro escombro es amor, qué sangres reúne,

qué juventud humillada es la nuestra,

qué desencanto traspasó los años

y las ardidas cosechas de la amistad...

Si me preguntas,

no sabré decir qué sucedió.

Ni si este breve forcejeo de cuerpos

ha servido para algo.

 

 

UNA MONEDA PARA LOS MÚSICOS

Mariano Peyrou

 

 Que levanten la mano los que estén a favor

de no viajar nunca a ningún lado. Aquí

huele a hierba recién cortada y el clima

cambia con rapidez. Si uno se queda en casa

con suficiente insistencia, la escalera

puede llegar al extranjero, por no mencionar

que estoy oyendo hablar en alemán ni

las exposiciones itinerantes. Han vaciado el

lago, todo es diferente excepto el lago, que

sigue siendo una enorme extensión homogénea

pero de tierra. Cambia el paisaje. Las estatuas son

diferentes, los árboles, la gente, y sobre todo

las barcas. Ya deberías ponerte la camisa.

 

HACIA NOSOTROS

Lorenzo Plana

 

Piedra y noche, la torre no envejece.

Mi corazón es piedra y también noche.

Las escaleras son los fuegos muertos

que han muerto para que yo no muera.

La belleza del mundo cesará

para que un gran absurdo se haga luz.

Será el absurdo clave para amar.

Podré saltar del campanario al fin,

como soñaba hacerlo allá en la infancia:

podré aceptarlo todo como nuevo.

y tan sólo en el centro de los pechos

tendrá sentido el resto de las cosas.

¿Por qué la infancia es más que la verdad?

La torre no envejece para el niño,

la torre es piedra y noche y las estrellas.

Hay otra forma de premiar al hombre.

Ni la verdad ni la belleza bastan.

La torre es mucho más que la belleza:

es camino infinito hacia nosotros.

Existe una belleza que es más que la belleza.

Y crece una verdad que es más que la verdad.

El Todo es una torre que no quiere saciarse.

 

FÍSICA APLICADA

Eduardo Garcia

 

Suponiendo que un hombre, una mujer

parten de puntos divergentes, dispersos en un plano,

lugares que se ignoran entre sí,

y a la velocidad del entusiasmo

emprenden la aventura, se ponen en camino,

van por ahí remando en aguas turbias,

van por ahí escuchando el vasto germinar de las semillas,

al acecho, en sigilo, ahuecando la tierra a la esperanza,

suponiendo que trazan trayectorias de curso irregular,

cada cual a su amor, virando al viento,

quebradas trayectorias cuyo sentido puede

al mínimo temblor girar hacia el vacío,

suponiendo el afán, la búsqueda, la sed,

el ensueño del goce, la ilusión y la ausencia,

calculemos, a golpe de intuición,

cuántas veces tendrán las trayectorias

que cruzarse en el brillo de unos ojos,

unos labios que invitan, unas manos que asienten,

para incendiarse a un tiempo, hombre y mujer, sembrar la tierra

de llamas como ráfagas de lluvia.

 

INSTRUCCIONES

Martín López-Vega

 

Para elaborar el color azul, recorta un pedazo

de este cielo de agosto y sumérgelo unos minutos

en un vaso de agua de mar: ganará en transparencia.

Naranjas, rojos y violetas te los regalarán el amanecer

y el ocaso si sabes cómo sonreírles.

Si necesitas del verde

no pidas nada a los árboles,

pero arranca el manojo de hierbas

sobre el que tu pelo haya estado acostado antes.

Y el dorado, el dorado recógelo cuidadosamente,

de tan frágil, de las esquirlas de este instante.

 

 ES ASÍ, LA BELLEZA

Javier Rodríguez Marcos

 

Es así, la belleza

se mide por milímetros.

Igual que el hielo quiere

ser sólo agua corriente,

la belleza se mide por milésimas

de segundo, por micras.

No por eternidades.

No en toneladas, grandes

cumbres, espacios

que sobrecogen. Siempre

se resuelve en la foto

finish, no en lo sublime. Nunca.

Al final la hermosura

se decide por poca diferencia.

Cero a cero. No hay mucho

que añadir. ¿Quién no ha visto

la luna, despistada,

sobre los edificios,

sobre la niebla tóxica,

rompiendo el cielo sucio

un lunes a las diez

de la mañana?

 

 

MINIMALISMO

Carlos Pardo

 

Dibuja un cero alrededor

de la toalla de su padre.

Trabaja para la memoria

del mundo.

Como yo cuando vierto

en un cuaderno los residuos

de la experiencia.

Como tu ojo que olvida

los poemas pequeños.

  

FUEGO MUTILADO

Raquel Lanseros

 

Me prometo a diario descuidarte

pues me corre el pesar por cuenta ajena

tan extensa trinchera abrió esta pena

que muero porque vivo para amarte.

Tu piel es la membrana de una estrella

no te logro alcanzar por más que intento

se multiplica el ansia del momento

y malvendo mi ardor en la querella.

Tan caras tus caricias por goteo

agridulce suplicio de mi antojo

tan lejano tu puerto a mi deseo

tan vuelva usted mañana, trampantojo.

Alíviame esta cruz, mi cirineo

o firma del afán mi desalojo.

 

 

MARÍA MAGDALENA Y EL BARRO

Ana Gorría

 

 

Casi sucia la nieve, va

ungiendo de alquitrán

el regazo del sueño.

Le da forma la voz,

que arrastra los escombros,

lenta y torpe,

como el cauce que arrastra su inquietud

apenas cristalino.

La polución, la ruina

en el regazo

iluminado apenas.